El capataz

Publicado en por Rolando Mota del Campo

El capataz

Leyendas van y leyendas vienen pero la del capataz Samuel Santos permanecerá fresca en nuestra memoria por siempre.

Samuel tenía uno de los trabajos más despreciables, era el encargado de vigilar que los trabajadores de una mina de carbón cumplieran con su trabajo. Sus malos tratos eran conocidos por todos.

Si sus subalternos por algún motivo tardaban más de la cuenta en efectuar las diligencias encomendadas, éste se encargaba de azotarlos hasta que no eran capaces de ponerse en pie.

Por su parte, Bernabé uno de los empleados renegados, era seguidor de las corrientes que tenían que ver con la santería. Un día fue al mercado y compró un amuleto con la figura de un demonio. El chamán le había comentado que lo único que debería hacer para que las "plegarias" a esa criatura surtieran efecto, era conseguir que todos sus compañeros pidiesen lo mismo al mismo tiempo.

Tras mucha labor de convencimiento, Bernabé logró su objetivo. Además, los obreros idearon un plan para desatar la cólera de Samuel. Todos se cruzaron en brazos y dejaron sus instrumentos de trabajo en el suelo.

Al ver esto, Santos vociferó:

- ¡Maldita sea! No es posible que a esta hora del día estén haraganeando, sabiendo que tienen una obligación que cumplir.

- Ya no hay más carbón que sacar. Por otra parte, ya sabe lo que dicen las leyendas antiguas: "Si uno extrae minerales más de la cuenta, puede despertar la ira del diablo".

- ¡Esas son puras patrañas! Yo mismo les enseñaré cómo se hace.

Tomo uno de los picos y lo estrelló en repetidas ocasiones sobre una de las paredes de la mina. Una gran porción se desprendió creando un túnel oscuro. Sin preocuparse Samuel continuó por aquel sendero.

Pronto llegó al final del camino, lugar en donde se encontró a un demonio. Éste lo lazó con una cuerda de fuego y lo condujo al infierno.

Eso quería decir que el deseo de Bernabé, se había consumado.

Etiquetado en leyendas de terror

Comentar este post