Le vendio su alma al diablo por tener poder

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Le vendio su alma al diablo por tener poder

Raul Jimenez, un tipo ambicioso, que le gustaba vivir sin trabajar, había dejado pasar sus mejores años, buscando dinero y poder, y al llegar a los cuarentas, vio que ya nada seria igual, que lograra lo que lograra, no lo iba a alcanzar a gozar.

Viendo como hacer dinero y lograr el poder que siempre ansió, se propuso vender su alma al diablo, con tal de que le diera unas décadas de gloria, dinero y poder, para poder vivir al máximo lo que le quedaba de vida,

Empezó a invocar todas las noches al demonio, sin que este se hiciera presente, hasta que un día cansado de tanto invocar, lo dejo, así pasaron los días, y en una noche saliendo de un casino, en donde solía ir a jugar, pidiendo prestado a todos los conocidos, un desconocido, se le acerco.

- Que tal amigo, como le va -, le pregunto el desconocido a Raul, bien contesto, con su permiso me retiro a mi hogar, se despidió del tipo y al subir al taxi, le dice al operador, vaya a la colonia nogalar, al voltear era el mismo tipo que había saludado, momentos antes y se asusto,

Viajando en el taxi, Raul no daba crédito de lo que estaba viendo, el mismo tipo en dos partes diferentes, a lo que el taxista contesto, - no se asuste mi amigo, usted me ha estado buscando y ahora me hago presente, para ver que le puedo ayudar.

No invoque en vano al demonio, que me puedo enojar, Raul se miaba del susto, y solo asistió a preguntar, es usted el Diablo? a lo que el taxista solo empezó a carcajear, - me dicen así, o lucifer, demonio, satanás, usted me puede decir como quiera, pero hable mi amigo, que de tanto que me busco, no se que me puede ofrecer, hable ya.

Le ofrezco mi alma, por una vida larga, llena de lujos, dinero y poder, pero me tiene que garantizar, que los viviré, le diré a mi comadre la calaca, que lo quite de la lista, y lo que pide, se lo daré, solo firme el contrato, y mañana su suerte, haré que cambie.

Así firmo un contrato, que al tocar la pluma, esta le pincho el dedo, la gota de sangre se fue al puntero, y con ella firmo.

Al otro día, despertó como siempre, creyó que todo había sido solo un sueño, pero las cosas en su hogar, empezaron a cambiar, la suerte le empezó a llegar, y con ello el poder ante la gente, le llego sin parar,

Pasaron los años, que esos suelen volar, el tipo ni se acordaba, pero le llego el mismo tipo, con el que firmo, en aquella ocasión, solo para llevárselo, y cumplir, con la parte de su contrato.

De Raul nunca se supo nada, lo único que quedo, fue un contrato con la firma en sangre, que de ahí esta historia se conoció.

Etiquetado en leyenda de terror

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Cuentos de terror 03/23/2016 11:34

Me ha gustado mucho, es una adaptación muy cercana del "hombre que vendió su alma al diablo"